Los
monosílabos nunca se acentúan: fue, vio, dios. Notar la
diferencia entre vio, que es monosílabo, y rió, que
es bisílabo agudo, luego lleva acento.
Los
adverbios acabados en -mente se acentúan según las reglas
anteriores aplicadas a la palabra que resulta de eliminar el
sufijo:
de fácil, fácilmente, de grave, gravemente.
No
se acentúan las primeras componentes de las palabras compuestas,
salvo que vayan separadas por un guión:
asimismo,
físico-químico.
Cuando
a un verbo se le posponen pronombres se aplican las reglas generales
al compuesto, pero si el verbo sin pronombres llevaba acento, éste
se conserva aunque las reglas no lo requieran:
de coge,
cógelo, de sostén, sosténlo.
Si
una palabra acaba en dos consonantes se aplican las reglas generales
a la palabra que resulta de eliminar la última. Así, es Sáez,
pero Saenz.
Si
una sílaba ha de llevar acento y tiene dos vocales hay dos
posibilidades:
Si
una de las vocales es a, e, o, ésta lleva el acento:
estáis,
Damián, óigame, dióselo.
Si
las vocales son ui, iu, se acentúa la segunda:
cuídate,
interviú.
El caso
que falta no puede darse:dos vocales contiguas, ninguna de las
cuales sea una i
o una u nunca
forman parte de la misma sílaba. Así, núcleo
es esdrújula y creó
es aguda (no monosílaba).
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